¡Desenfocados!
- Dany Aznar
- 19 may
- 2 min de lectura
¿Será posible que sean tan tontos? Después de haber comenzado su nueva vida
en el Espíritu, ¿por qué ahora tratan de ser perfectos mediante sus propios
esfuerzos? Gálatas 3:3 NTV
Más de una vez me he encontrado agotada, cansada, sintiendo que mi llamado o
lo que Dios me está llevando a hacer carece de sentido. Me esfuerzo y siento que
no es suficiente…incluso lo más sencillo me drena.
Acabo de pasar por un momento así, en el que constantemente tenía un “deseo
de escapar”, me di cuenta que me sentía cansada del liderazgo, incluso dudando
de si verdaderamente quería esta vida por la que Dios me está llevando, me sentía
cansada de “intentar ser mejor” todos los días…
Y un día orando, Dios me hizo entender que esto que sentía no era pecado, pero
era una gran alarma, una alarma para darme cuenta de que necesitaba
profundamente volver a rendirme al Espíritu Santo, rendir mis decisiones, mi
mente, mis esfuerzos, mi enfoque…
Me hizo darme cuenta de que me había desenfocado, que todas estas cosas que
estaba haciendo, aunque verdaderamente agradan a Dios, las estaba haciendo
con el enfoque incorrecto y lo estaba haciendo en mi propio esfuerzo.
Porque sí es posible actuar de buena forma y conforme a lo que Dios quiere, pero
a la vez hacerlo tan desenfocados, hacerlo tan vacíos.
Y la verdad es que vivir desenfocados, nos daña y agota bastante.
Hacerlo porque “tienes que” o por cumplir, o por quedar bien con otros tarde o
temprano perderá el sentido, hacerlo de la mano del Espíritu Santo te mantiene
con la vista en donde tiene que estar.
Muchas veces no se trata de hacer cosas diferentes, sino de cambiar el enfoque,
recordar la razón por la que hacemos lo que hacemos, regresar la mirada al lugar
correcto, a Dios.
Tenemos un gran regalo que es el Espíritu Santo, este gran regalo que nos guía
para llevar nuestra vida cristiana, para cada vez poder ser más como Cristo.
Pero ¿por qué aunque lo sabemos, se nos olvida constantemente? ¿Por qué
continuamente tratamos de ser perfectos mediante nuestros propios esfuerzos?
Hoy quiero animarte a que una vez más reconozcamos la necesidad que tenemos
del Espíritu Santo. En nuestro caminar cristiano nos encontraremos en momentos
en los que caigamos en viejos patrones de pensamiento, pero por ello
necesitamos buscarlo a Él diariamente, para que nos renueve el pensamiento, las
fuerzas y nos mantenga con el enfoque correcto en toda situación.

Así sea amén