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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Deseando al Pastor de mi Alma

El Señor es mi Pastor, NADA me falta. En verdes pastos me hace descansar, a las aguas tranquilas me conduce” Salmo 23:1-2.


Este precioso salmo del Rey David, quizá el más predicado y utilizado para tiempos de gran adversidad en la vida, comienza diciéndonos que solo con el Señor estaremos completos, sin que nada nos falte, si somos parte de su amado rebaño, ¡que maravilloso!


¡En Él nada nos falta! En otras palabras nos está diciendo: Que nos dará todo lo que deseamos, queremos y anhelamos tener en cada área de nuestras vidas, si se alinea, claro, a su perfecta voluntad, que por cierto es “Buena Agradable y Perfecta “ (Romanos 12:2).


“En verdes pastos me hace descansar. Junto a aguas de reposo me pastoreara.” Puede que tengamos tantas cosas y satisfacciones en la vida, pero si no tenemos el descanso del Señor, de muy poco nos sirven. ¿Cuántos hombres y mujeres van por el mundo deseando afligidamente descansar? Y es porque no tienen al Señor como su Buen Pastor. Esto tristemente a veces también nos pasa a quienes somos parte de su redil. Necesitamos desear con todo nuestro corazón que realmente sea el Pastor que conduzca nuestros pasos. Necesitamos anhelar que Él sea el Pastor que nos cuide y provea de todo cuanto nos conviene y necesitamos.


“Los verdes pastos, también se refieren a ser saciados por su bendita Palabra.” Nuestro alimento espiritual. Hay que desear su Palabra, de una manera vital, para poder vivir, desear conocerlo íntimamente, y conozco cristianos que casi nunca leen y estudian la Biblia, y sus vidas lo reflejan. No desear el ir a su Palabra cada día nos tiene débiles, vulnerables y casi, como muertos vivientes.


“Ser conducidos por el Señor a las aguas tranquilas, en donde podremos descansar.” También se refiere a La Paz que solo podemos encontrar en el cuidado de nuestro Buen Pastor.


Jesús nos dice: “Les dejo un regalo, paz en la mente y en el corazón. Y La Paz que YO doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo” (Juan 14:27, NTV). ¡Como no desear descansar, sin angustia ni temor en La Paz del Señor! ¡Nuestro Señor nos promete el suplir, proveer todas nuestras necesidades, humanas y espirituales, nos promete llevarnos junto a sus aguas que nos darán descanso y de su Paz inigualable!


¡Solo tenemos que desear que de verdad ÉL sea el Pastor de nuestras vida, el que nos guíe y cuide!


«Amado Dios, anhelo con todo mi ser, que seas realmente el Pastor de mi vida, te necesito desesperadamente, son tantas las cosas que me faltan, y y en ti todas serán suplidas maravillosamente, deseo que me Pastorees y me conduzcas a tus aguas tranquilas , pues solo ahí podré descansar y tener de tu perfecta Paz, amén.»


Félix Sánchez.

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