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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Dadores Multiplemente Alegres


Recuerden lo siguiente... Cada uno debe decidir en su corazón cuánto dar; y no den de mala gana ni bajo presión, «porque Dios ama a la persona que da con alegría.» Y Dios proveerá con generosidad todo lo que necesiten. Entonces siempre tendrán todo lo necesario y habrá bastante de sobra para compartir con otros. 2 Corintios 9:6-8


Esta alegría del dador proviene de varias realidades (originalmente iba a decir “de dos realidades,” una presente y otra futura; pero hay muchas capas de felicidad en el dar, como verás en seguida). Primero, da más felicidad dar que recibir, al menos eso dice Jesús. Curiosamente, este es un dicho de Jesús que no aparece en los evangelios, pero creo que podemos confiar en Pablo que esto realmente lo dijo Jesús.


Hechos 10:35 (NVI): «Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.”»


Si tú ya tienes un rato experimentando la alegría de dar, ya sabes que realmente sí hay más felicidad cuando damos que cuando recibimos. El origen de esta alegría se halla en que representa una parte de nuestra graduación espiritual. El aprendiz llegando a ser como su maestro (“...pero el alumno que complete su entrenamiento se volverá como su maestro”—Lucas 6:40). ¡Una alegría no pequeña! Y la cereza del pastel, que puede o no estar presente, pero que normalmente lo está, y que añade otra capa de felicidad, es el gozo y la gratitud que te expresa la persona que ayudas y que contribuye a tu propia felicidad.


Pero, además, la alegría cuando recibes —sí, cuando recibes; no sólo cuando das. Cuando recibes por haber dado. Y aquí hay otras dos capas de felicidad, una futura y una presente:


Mateo 25 implica una felicidad futura (enorme) a la hora que se le revela a los justos que Jesús considera toda ayuda brindada “al más insignificante de estos mis hermanos” como un beneficio brindado directamente a él. Ahí vas tú por la vida gozándote de dar a los necesitados sin pensarlo dos veces porque te nace (bueno ahora, ya quizás lo pienses dos veces) ¡y al final descubres que todo eso resultó que lo hiciste directamente para Jesus!


Por otro lado, la felicidad de recibir en el presente consiste en que dice: «Y Dios proveerá con generosidad todo lo que necesiten [aquí y ahora]. Entonces siempre tendrán todo lo necesario y habrá bastante de sobra para compartir con otros.» Es una alegría, también considerable, de saber que todo lo que necesites en esta vida lo tendrás y de sobra, de modo que siempre tendrás para suplir tus propias necesidades y para compartir con los demás.


¿Te das cuenta de las capas de alegría que se van sumando y añadiendo cuando llegas a a ser un dador alegre?


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