top of page

Cristo es Todo Siempre, en Todas Partes

  • Robbie Rembao
  • 23 ene
  • 2 Min. de lectura

También pido en oración que entiendan la increíble grandeza del poder de Dios para nosotros, los que creemos en él. Es el mismo gran poder que levantó a Cristo de los muertos y lo sentó en el lugar de honor, a la derecha de Dios, en los lugares celestiales. Ahora Cristo está muy por encima de todo, sean gobernantes o autoridades o poderes o dominios o cualquier otra cosa, no solo en este mundo sino también en el mundo que vendrá. Dios ha puesto todo bajo la autoridad de Cristo, a quien hizo cabeza de todas las cosas para beneficio de la iglesia. Y la iglesia es el cuerpo de Cristo; él la completa y la llena, y también es quien da plenitud a todas las cosas en todas partes con su presencia. Efesios 1:19-23


¡Wow! Qué oración tan llena del poderío de Jesús y de la totalidad de Su autoridad en este mundo y en el que vendrá. Leo esto y lo único que puedo pensar es en pedirle a Dios que, como dice Pablo, me ayude a entender Su increíble grandeza.


En estos días de ayuno que estamos viviendo, espero de todo corazón que puedas estar apartando tiempos para entrar en la presencia de Dios; no solo dar una leídita a la Biblia o entregarle rápidamente a Dios tu lista de peticiones, sino que puedas sumergirte en Su Presencia, porque eso es lo que nos llevará a poder entender, aunque sea un poco, lo que Pablo está orando aquí.


Piensa un segundo en esto: Pablo está hablando de Jesús, pero la gran diferencia es que, para nosotros, Jesús vivió en la tierra hace más de dos mil años, mientras que esta carta fue escrita apenas unos treinta años después de Su muerte. Había personas en ese tiempo que habían visto a nuestro Señor a los ojos; algunos incluso lo vieron en Su cuerpo resucitado, y cuando leían a Pablo podían conectar sus palabras con esa imagen tan cercana. Es por eso que tú y yo necesitamos usar nuestra imaginación, dada por Dios, y ver con esos ojos de los que Bárbara hablaba en la reflexión de ayer: ojos iluminados por la majestuosidad de Dios.


Imagina a Jesús sentado a la derecha del trono celestial de Dios. Imagina cómo Él está por encima de todo: de tus problemas, de tus desafíos, de tus preocupaciones y aun de tus victorias y anhelos cumplidos. No hay nada que se le oponga ni en el mundo natural ni en el mundo espiritual; ¡el diablo y las huestes del infierno no son rival para Él! A ese Jesús servimos, a Él estamos sometidos, y Él es quien hace que la iglesia esté completa, llena y plena siempre, en todas las cosas y en todo lugar. Pero leerlo no nos dará el entendimiento real de esto; unámonos a la oración de Pablo, a la oración ferviente de Pablo.

 
 
 

Comentarios


bottom of page