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Conócete a ti Mismo

  • Foto del escritor: Gabriel Miyar
    Gabriel Miyar
  • 26 jun
  • 2 min de lectura

Sócrates


Te ves a ti mismo, luego te alejas y te olvidas cómo eres.

Santiago 1:24 (NTV).


Una de las cosas que estamos aprendiendo en este tiempo es que debemos conocernos a nosotros mismos para poder conocer bien a Dios. Esta es una declaración que tal vez me cueste un poco de trabajo venderte como algo bíblico.


Estamos tan acostumbrados a separar estas cosas, el conocimiento de Dios y el conocimiento de uno mismo, que con dificultad vemos la relación, mucho menos que se necesite uno para experimentar el otro. El conocimiento de Dios lo hayamos en la Biblia, pero pensamos que el conocimiento de uno mismo es terreno exclusivo de la psicología.


Tal vez no tendríamos ningún problema si fuera al revés, si yo te dijera: “no te puedes conocer a ti mismo, si no conoces a Dios,” creo que estaríamos de acuerdo de inmediato. Pero, decir: “conócete a ti mismo, para que puedas conocer a Dios,” es otro rollo.


Y sin embargo, pienso que es muy obvio. Imagínate que Dios se quiere manifestar en tu vida como un Dios que te invita a ser vulnerable y bajar tus defensas porque eso ayudará a otros en su sanidad emocional y espirituald. ¬El querría que tú sepas que puedes abrirte porque él te cuida y te protege. Pero, si tú no estás consciente de que tienes un claro patrón emocional de estar constantemente a la defensiva, y de no ser vulnerable, ¿cómo vas a ver que Dios es un Dios que pide e incluso modela vulnerabilidad como lo hizo Cristo? Ese aspecto de Dios, te será desconocido.


Si tú no estás consciente de qué eres una persona tacaña, y piensas que simplemente eso es parte de la vida normal, ¿cómo vas a conocer la exagerada generosidad y desprendimiento de Dios? Ese aspecto de Dios que será desconocido.


Si tú has normalizado las aspereza en tu vida, ¿cómo sabrás que Dios es un Dios tierno y sensible? Esa cara de Dios te será desconocida, pensarás que Dios es tan áspero como tú.


«En 1530, Juan Calvino escribió en su prólogo a las Instituciones de la Religión Cristiana: “Nuestra sabiduría … consta casi en su totalidad de dos partes, el conocimiento de Dios y el de nosotros mismos, pero como ambos se hayan conectados entre sí por muchos lazos, no es fácil decir cuál de los dos precede y da luz al otro.”»


Finalmente, quiero decirte que por supuesto es imposible llevar a llegar a conocernos a nosotros mismos, sin la ayuda de Dios. Jeremías 17:9-10 (DHH) dice:


»Nada hay tan engañoso y perverso

como el corazón humano.

¿Quién es capaz de comprenderlo?

Yo, el Señor, que investigo el corazón

y conozco a fondo los sentimientos;


«Señor, ayúdame a bajar todas mis defensas y silenciar todas mis objeciones. Enséñame a conocerme a mí mismo, para conocer mejor como eres tú y qué quieres hacer en mi vida, amén.»

 
 
 

1 comentario


Alex Sandoval
Alex Sandoval
26 jun

🙏🏻

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