Confrontación

12 Antes que llegaran algunos de parte de Santiago, él solía comer con los no judíos. Pero cuando aquellos llegaron, comenzó a retraerse y a separarse de los no judíos por temor a los partidarios de la circuncisión.[e] 13 Entonces los demás judíos se le unieron en su hipocresía, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por esa conducta hipócrita.
14 Cuando vi que no actuaban rectamente, como corresponde a la verdad del evangelio, le dije a Cefas delante de todos: «Si tú, que eres judío, vives como si no lo fueras, ¿por qué obligas a los no judíos a practicar el judaísmo?
15 »Nosotros somos judíos de nacimiento y no “pecadores paganos”. 16 Sin embargo, al reconocer que nadie es justificado por las obras que demanda la Ley, sino por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos puesto nuestra fe en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe en él y no por las obras de la Ley; porque por estas nadie será justificado. Gálatas 2:12-16
Este asunto puede parecer algo muy sencillo para nosotros que no entendemos lo arraigada que estaba la cultura judía en el interior de Pedro y de Pablo. Sin embargo, podemos darnos cuenta de cómo Pedro estaba haciendo una distinción de personas basándose en su nacionalidad.
Esto era un peligro grande porque comunicaba la idea de que en el fondo Pedro no creía que el evangelio fuera suficiente. Como si además de recibir la gracia que proviene de Jesús hubiera algo (en este caso, pertenecer al judaísmo) que te hace mejor delante de Dios, más puro o perfecto.
Por eso Pablo fue tan tajante al confrontarlo, pues podía ver que esta acción sencilla revelaba una verdad profunda del corazón y representaba un peligro para el futuro de la Iglesia. Si permitimos que crezca una semilla pequeña de justificación por obras, tarde o temprano vamos a sentirnos superiores a otras personas y vamos a tratar de hacer divisiones en la iglesia basándonos en algún nivel de santidad.
Por eso necesitamos recordar una y otra vez que somos salvos por gracia. Las buenas obras que podemos hacer son resultado de nuestra salvación, así como también todo nuestro crecimiento espiritual es debido a la gracia. Comenzamos nuestra vida en Cristo por gracia y continuamos por gracia, hasta el fin de nuestros días.
Señor, que podamos vivir arraigados en Tu maravillosa gracia cada día de nuestras vidas, líbranos de la tentación de sentirnos merecedores o mejores que otros. Amén.

Dani, siempre es un placer recibir tus mensajes.
Por supuesto, concuerdo en lo que comentas. En efecto, dar más peso a la ley que a la gracia es someternos a un sistema basado en obras. Como bien dice Pablo en esta misma carta, si la justicia pudiera alcanzarse por medio de la ley, Cristo habría muerto en vano (Gálatas 2:21).
Algo que me ayuda a recordar esta verdad y llevarla a la práctica es tener presente que lo verdaderamente importante es quiénes somos delante de Dios. Ningún esfuerzo, error o acierto nos hace más dignos de su amor. Su amor y nuestra salvación no dependen de nuestros méritos, sino de su gracia, que nos alcanza aun en medio de nuestro…