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  • Foto del escritorGabriel Miyar

¡Confirmado!

El domingo hablábamos de la promesa más básica en las Escrituras: “Yo estoy contigo.” Y mencionábamos, en primer lugar, el ejemplo de Jacob en Génesis 28:12


«Además, yo estoy contigo y te protegeré dondequiera que vayas. Llegará el día en que te traeré de regreso a esta tierra. No te dejaré hasta que haya terminado de darte todo lo que te he prometido».


Yo les decía: “¡Qué increíble contar con esta promesa cuando te ves obligado a salir de tu país en busca de prosperidad!” (que era básicamente lo que buscaba Jacob). Qué increíble consuelo y esperanza saber que un día regresarás bendecido y que ¡Dios jamás se apartará de ti hasta que haya terminado de darte todo lo que te prometió! Y no solamente cuando tienes que salir del país, sino en cualquier cosa que emprendas y sobre la cual sientes ansiedad y preocupación. Aquí Dios amplía la promesa básica de “Yo estoy contigo” para añadir, “no te dejaré hasta que haya terminado de darte todo lo que lo que te he prometido.” ¡Gloria a Dios!


Y les decía que si hubiera sido una promesa exclusivamente para Jacob, no la tendríamos en la Biblia. Simplemente hubiera sido una conversación privada, un asunto entre Dios y Jacob. Pero, el hecho de que está en las Escrituras significa que la promesa es también para nosotros. La verdad es que me aventuré un poquito al decir esto, porque bien podríamos decir que la promesa era exclusivamente para Jacob pero que está en las Escrituras como un testimonio de la fidelidad de Dios con ese patriarca.

Gracias a Dios, el lunes en la mañana, leyendo mi porción diaria de las Escrituras —y como un vívido ejemplo de la bendición que es leer las Escrituras todos los días— me topé con esta cita en Gálatas 3:29 que es una confirmación de la declaración que hice el domingo:


Y ahora que pertenecen a Cristo, son verdaderos hijos de Abraham. Son sus herederos, y la promesa de Dios a Abraham les pertenece a ustedes (NTV).


¡Wow! Como somos hijos espirituales de Abraham, somos también sus herederos y el Espíritu Santo aquí afirma que por lo tanto la promesa de Dios Abraham nos pertenece también a nosotros. ¡Es una confirmación maravillosa!


Y como también somos hijos de Jacob, podemos decir exactamente lo mismo, somos sus herederos y la promesa de Dios a Jacob nos pertenece a nosotros.


¿Cómo te fortalece saber esto? Coméntame.

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2 comentários


Ana Luisa Galindo
Ana Luisa Galindo
20 de set. de 2023

Dios siempre cumple Sus promesas. Si Él lo dijo, Él lo hace.

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Miroslav Miros
Miroslav Miros
19 de set. de 2023

Wow que increíble!

Definitivamente tomo esa promesa ahora que estoy fuera de mi país buscando prosperidad.

Debo admitir que me siento decepcionado conmigo mismo en mi fe , cada vez que la angustia y el miedo me invade se que estoy sustituyendo la certeza de lo que debería confiar por el terror de lo desconocido y me caigo gordo .

Pero poco a poco ahí voy , y Dios me refresca aunque yo no lo merezca con promesas cumplidas , unas de décadas atrás, hoy cumplidas.

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