Búsqueda Real
- Daniela Orozco

- 4 jun
- 2 min de lectura
Sé bueno con este siervo tuyo,
para que viva y obedezca tu palabra.
18 Abre mis ojos, para que vea
las verdades maravillosas que hay en tus enseñanzas…
29 Líbrame de mentirme a mí mismo;
dame el privilegio de conocer tus enseñanzas.
Salmo 119:17-18 y 29 (NTV)
Necesitamos la revelación del Espíritu que “abra” nuestros ojos para que podamos comprender las Escrituras y aprender de ellas las verdades profundas de Dios. Sin Él, nuestra lectura bíblica no es diferente de cualquier otra lectura y podemos caer en la trampa de utilizar las Escrituras para reforzar todo pensamiento que ya tengamos, y así terminamos pensando que tenemos la razón en absolutamente todo.
Sin la intervención sobrenatural del Espíritu de Dios podemos leer la Biblia y terminar mintiéndonos a nosotros mismos. Podemos decirnos que no tenemos nada que cambiar en nosotros y justificar cualquier cosa que sabemos que no le agrada a Dios, pero no nos parece tan grave. Entonces, manipulamos lo que leemos para asegurarnos de tener la razón, en lugar de ser transformados por Su verdad, nos volvemos duros de corazón, obstinados.
Además, es la misma intervención sobrenatural del Espíritu de Dios la que nos capacita para obedecer lo que leemos. No es algo que podemos hacer con nuestro simple esfuerzo, sino que necesitamos la ayuda del Espíritu, pues nuestra propia naturaleza se opone a cumplir la voluntad de Dios.
Por otro lado, la Biblia es el elemento esencial que el Espíritu usa para mostrarnos las verdades de Dios, Sus enseñanzas y voluntad. Sin una lectura bíblica constante podemos terminar pensando que todo lo que sentimos o pensamos es correcto y se nos olvida que nuestro corazón es engañoso. Desafortunadamente, muchas personas se han desviado de la verdad movidas por un sentir que no estuvieron dispuestas a poner a prueba para asegurarse si venía de Dios o no.
Sin una constante búsqueda seria en las Escrituras, terminamos siendo nosotros mismos el parámetro o el filtro para determinar si algo que sentimos viene de Dios o no. Entonces, si siento algo que me parece bueno, pienso que viene de Dios, pero si me incomoda, entonces seguramente no viene de Él. La Biblia es nuestra fuente de revelación más confiable, por eso la necesitamos tanto.
Que Dios no dé hambre por Su Palabra y también por la intervención del Espíritu, que podamos buscarlo genuinamente, con esfuerzo, diligencia y también amor.

Wow gracias Espíritu Santo x escudriñar ntro. corazón y enseñarnos tu voluntad