top of page

Aprendiendo del Maestro

  • Robbie Rembao
  • 16 mar
  • 2 Min. de lectura

Cuando Jesús estaba por emprender su camino a Jerusalén, un hombre se le acercó corriendo, se arrodilló y le preguntó: —Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? 18 —¿Por qué me llamas bueno?—preguntó Jesús— Solo Dios es verdaderamente bueno; 19 pero para contestar a tu pregunta, tú conoces los mandamientos: “No cometas asesinato; no cometas adulterio; no robes; no des falso testimonio; no estafes a nadie; honra a tu padre y a tu madre”

20—Maestro—respondió el hombre—, he obedecido todos esos mandamientos desde que era joven. 21 Jesús miró al hombre y sintió profundo amor por él. —Hay una cosa que todavía no has hecho —le dijo— Anda y vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Después ven y sígueme. 22 Al oír esto, el hombre puso cara larga y se fue triste porque tenía muchas posesiones. MARCOS 10:17-22


Todos estamos aprendiendo de alguien; a veces eso es una buena noticia, pero en ocasiones puede desviarnos de lo que Dios quiere hacer. Es por eso que necesitamos siempre estar cerca del Maestro de maestros y escuchar eso que nos regresará al camino.


En Marcos 10:17-22 vemos la historia del joven rico. Él va a Jesús y aparentemente quiere aprender de Él, pero mi sospecha es que estuvo aprendiendo de alguien más antes de ir con Jesús, porque al final termina rechazando lo que Jesús quería enseñarle. Cuando desobedecemos a Jesús es porque estamos obedeciendo a alguien más o a algo más.


Puede ser que haya cosas que aprendimos desde que estábamos chicos que nos impiden seguir lo que Jesús nos está llamando a hacer, o puede ser que nuestra vida esté siendo influenciada por lo que la sociedad hoy nos dice que es lo correcto. La manera en la que las redes sociales influencian nuestra vida es muy real.


La primera lección que el joven rico recibe del Maestro se trata acerca de su conducta: que siga los mandamientos y haga lo que sabe que tiene que hacer. Esa lección, al parecer, la pasó con un 10. Cambiar nuestra conducta es de las primeras cosas que suceden cuando nos acercamos a Dios, pero eso es solo el principio del camino, porque después viene el trabajo más profundo.


Después Jesús pasó a la siguiente lección, la que se trataba del corazón, donde el examen era vender todo lo que tenía y darlo a los pobres. Y ahí fue donde este joven ya no tuvo lo necesario para avanzar en su proceso con el Maestro. El versículo 22 dice que se fue triste porque tenía muchas posesiones. Como un día nos dijo Gabriel en un mensaje, hay pruebas que se pasan en extraordinario, y una parte de mí quiere pensar que años después llegó a la vida de este hombre otra oportunidad de seguir a Jesús, y ahora sí la tomó.


¿Qué es esa cosa que Jesús está pidiéndonos hoy que no hemos podido obedecer? Quizá ya no es algo de nuestra conducta; tal vez se trata más del corazón o de algo que necesitas rendir delante de Él y dejarlo en sus manos. Recordemos que Jesús es el Maestro de maestros y Él sabe todo lo que necesitamos para cumplir su propósito en nosotros.

 
 
 

Comentarios


bottom of page