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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Amigos del Mundo

Ayer hablábamos de la amistad con Dios y hoy me encontré un versículo que habla exactamente de eso: Salmo 25:14 «El Señor es amigo de los que le temen; a ellos les enseña su pacto.» Es un texto que advierte y, por lo tanto, refina el cumplimiento de esta amistad con Dios.


Así que hoy tengo dos advertencias o refinamientos que hacerle a la aplicabilidad de convertirnos en amigos de Dios. Tal vez por eso Jesús no llamó a sus discípulos “amigos” al principio, sino hasta que comenzaron a satisfacer estas condiciones.


En primer lugar, como vemos en el Salmo 25, un amigo de Dios, sin hacerlo de una manera obsesiva y malsana, vive en temor de ofenderlo. No es un temor discapacitante, insisto; es un temor sano que debe ser parte de todas nuestras relaciones, especialmente con aquellas personas que tienen alguna clase de autoridad sobre nosotros. Desde la antigüedad a los hombres y mujeres que han estado en una correcta relación con Dios se les ha llamado “temerosos de Dios.”


El otro refinamiento a la realidad de una amistad con Dios se halla en Santiago. ¡Está fuerte! Como mucho de lo que se halla en Santiago. Santiaguito no era la persona más tierna de su cuadra.


¡Oh, gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios. Stgo. 4:4


Y bueno, tiene toda la lógica del mundo. Si veíamos que Romanos 5:10 dice que antes, cuando amábamos y pertenecíamos al mundo, éramos enemigos de Dios, y que, estando en esta condición de enemistad, Dios nos reconcilió con él y nos convirtió de enemigos a amigos, tiene todo el sentido del mundo que si volvemos a hacernos amigos del mundo nos enemistamos con Dios. Es una balanza.


Esto para nada significa que seamos gente rara que cree que para llevar una amistad con Dios es necesario apartarse completamente del mundo y recluirse. O rechazar el uso normal de las cosas del mundo, como la educación o la tecnología. Jesús también dijo que no nos iba a sacar del mundo, sino que nos iba a guardar de sus peligros, sobre todo de la mentalidad que impera en el mundo que, con toda certeza, es muy contagiosa. No nos hacemos amigos del mundo cuando usamos el mundo de manera sabia y prudente, como “agarrándolo con un dedo y no con toda la mano.”


¿Hay alguna área en tu vida en la que estés siendo tentado a la amistad con el mundo? ¿Puedes compartirnos algo de eso? Si es apropiado.

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