Amar no es ignorar
- Daniela Orozco

- 16 jul
- 2 min de lectura
Pero Zaqueo dijo resueltamente:
—Mira, Señor, ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea.
9 —Hoy ha llegado la salvación a esta casa —le dijo Jesús—, ya que este también es hijo de Abraham. 10 Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Lucas 19:8-9 NVI
Todo lo que hemos estado analizando en esta serie es importante para poder amar como Jesús ama, pues entre más salud emocional tengamos, más vamos a poder amar con libertad y honestidad, para poder contribuir sanamente al desarrollo de las personas.
Jesús descansaba de manera habitual, se retiraba para tener comunión con el Padre, también ponía límites a las personas y no hacía cosas que el Padre no le había pedido, por lo tanto, tenía un ritmo saludable y podía enfocarse en Su misión. También confrontaba el pecado de las personas, algunas veces, de manera muy intensa. Entonces, amar como Jesús ama no significa que aceptamos todo de las personas, por el contrario, amar como Jesús implica que estamos dispuestos a involucrarnos lo suficiente con las personas como para contribuir a su transformación.
Por supuesto que, si vamos a confrontar a alguien por algún pecado, es necesario asegurarnos de que nuestra motivación es el amor. Cuando Zaqueo tomó la decisión de arrepentirse de su pecado al regresar el dinero que había defraudado, fue porque Jesús iba a comer a su casa. Creo que el orden de cómo sucedieron las cosas es importante, primero Jesús estuvo dispuesto a comer con él, siendo un pecador, y después se arrepintió. Si nosotros queremos amar como Jesús, entonces debemos proceder de la misma manera, primero estamos dispuestos a involucrarnos con las personas y después las confrontamos. Si tratamos de invertir el orden, ya no estamos amando como Jesús, pues Él no ponía requisitos a las personas antes de pasar tiempo con ellos.
Nuestro llamado para amar a las personas implica que necesitamos la disposición de involucrarnos con ellas lo suficiente como para ver su vida real y solo después de eso, estaremos en la posición correcta para invitarlos a transformar su vida en donde sea necesario.
Señor, ayúdanos para amar como Tú amas, y así ser colaboradores contigo en la transformación de las personas a nuestro alrededor. Amén.

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