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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Amando Su Palabra

Dios bendice a quienes aman su palabra y alegres la estudian día y noche. Salmo 1:2 (TLA).


Mi querido lector, en estos días entre el inicio del año y el inicio del periodo de ayuno de 21 días que comienza este próximo lunes 8 de enero te he estado animando a por lo menos leer un salmo diario, por sí sólo o como parte de un plan de lectura de la Biblia completa.


El plan de lectura de la Biblia que yo uso para leerla en un año se llama, y sonará obvio, “La Biblia en un Año” y lo publica la editorial Tyndale House. De su promoción en la contraportada te comparto la siguiente declaración que yo he hallado cierta: “Ningún otro sistema de lectura bíblica presenta la Biblia completa en un formato tan fácil y amigable como éste. Tu lectura diaria de una porción del Antiguo Testamento, del Nuevo Testamento, de Salmos y Proverbios te tomará tan sólo 15 minutos.”


Así que, con entusiasmo te animo a que este año leas toda la Biblia. No es tan difícil como parece, aunque si requiere que desarrolles el hábito pacientemente en los primeros, yo diría, dos meses. Acuérdate de lo que dice el Salmo 1, que vimos el lunes: “¡Feliz! No el que [cultiva las malas compañías], sino que en la Ley del Señor se deleita y día y noche medita en ella” (Sal. 1:2). Y aquí la palabra “Ley” tiene un significado más amplio que sólo la Ley de Moisés, se refiere a la instrucción completa que Dios nos dejó en su Palabra.


La persona que llegue a formar el hábito de leer la Biblia como dice aquí “día y noche,” o sea diariamente, reflexionando en lo leído más de una vez al día, puede considerarse feliz. ¿Por qué? Pues, el mismo salmo lo dice: porque “será como un árbol plantado a la orilla de un río, que siempre da fruto en su tiempo. Sus hojas nunca se marchitan, y prospera en todo lo que hace” (v.3).


Si crees que esto es una exageración, te tengo noticias, no lo es. Estar leyendo la Biblia de manera cuidadosa y reflexiva, es decir, no corriendo para cumplir, sino detenidamente, poniendo atención, incluso tomando notas, va a estar llenando tu mente y tu corazón de conceptos poderosos que tendrán influencia e impacto en tu vida. El Espíritu Santo tomará este rico sustrato bíblico y hará que produzcas fruto. Reemplazará en ti conceptos y actitudes equivocadas por las ideas y conductas correctas y agradables a Dios.


Así que, decídete y verás tu vida transformarse en corto tiempo.


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