A Todos nos Puede Pasar
- Yessi Michel
- 12 may
- 2 Min. de lectura
«Si ustedes oyen hoy su voz,
no endurezcan sus corazones
como sucedió en la rebelión».
Hebreos 3:15 (NVI)
La forma en como Dios habla en la Biblia, es similar a como una madre lo hace, es decir, poniendo de ejemplo lo que a otros les ha pasado o han hecho y les ha ido mal. Es una manera de advertir que no hagamos lo mismo.
Lo que sucedió con el pueblo de Israel fue que endurecieron sus corazones y terminaron rebelándose contra Dios. Pero eso no paso de un día para otro, y eso es lo que tenemos que aprender: Porque ellos amaban a Dios y Dios había hecho grandes cosas que ellos habían visto.
Cuando ellos sufrían, él también sufrió,
y él personalmente[a]los rescató.
En su amor y su misericordia los redimió;
los levantó y los tomó en brazos
a lo largo de los años.
Isaías 63:9
Entonces, ¿cómo fue que les pasó esto? ¿De ser llevados en brazos… a que se endurecieran sus corazones?
Pues ellos olvidaron lo que Dios había hecho: Dios había abierto el mar, los protegía con una nube, con una fogata de noche, y les alimentaba con maná entre otras cosas.
Pero muy pronto olvidaron los hechos de Dios,
y no esperaron a conocer sus planes.
Salmo 106:13 DHH
La desesperación les hizo olvidar. Sí,l a estaban pasando difícil, pero no pensaron que si Dios se había encargado de todo, desde su liberación hasta proveer lo necesario para la travesía, ¿cómo no los escucharía para darles lo que necesitaran?
Pero ellos en vez de buscar a Dios, se reunían más bien para murmurar y quejarse. No era que a Dios no le importara lo que deseaban, fue la forma que llegaron a quejarse y mostrar desconfianza, diciendo que no les gustaba el maná, que extrañaban Egipto. Cambiaron la gratitud por la queja y dejaron de ver lo que Dios había hecho para ver lo que no tenían.
Y, ¿sabes algo? Esto nos puede pasar a todos. Todos estamos en riesgo. Si le pasó al pueblo escogido de Dios, nos puede pasar a nosotros. De hecho Hebreos 3:15 es un mensaje para los creyentes hebreos, personas que creían en Jesús, conocían la palabra y entendían la fe. Pero, sus iglesias estaban en peligro de volver por la persecusión de sus compatriotas. Su situación no era “miel sobre hojuelas” (no era maná, je je), para nada. Y esa presión los ponía en riesgo de querer volver atrás, de quejarse, de cansarse, igual que el pueblo de Israel.
Y lo mismo podemos vivir hoy en día. ¿Hay presión? ¿Hay Cansancio? ¿Hay Necesidades? ¿Hay crítica por ser cristianos? Todo esto es real y dificil. Pero, en vez de quejarnos, busquemos a Dios en oración y eso evitará que nuestros corazones se endurezcan.
Ser ayúdanos a guardar nuestro corazón de las quejas y los deseos de darnos por vencidos…

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