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  • Foto del escritorGabriel Miyar

A la Puerta

»¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos. Apoc. 3:20


Yessi y yo estamos muy felices. ¡Este fue un fin de semana verdaderamente espectacular! Literalmente, Dios nos abrió una puerta enorme y la cruzamos. Nuestra Conferencia IPV dio un salto a otro nivel. Y no sólo por la buena asistencia, la mayor hasta el momento, sino sobre todo por el giro tan visionario y tan práctico que tomó. Estamos muy agradecidos con Dios por nuestros invitados que nos desafiaron y por la presencia del Espíritu Santo que nos habló de ampliar la escala de lo que esperamos que suceda en nuestras vidas al cruzar las puertas que Dios está poniendo frente a nosotros.


Sólo quiero recordarles hoy y recordarme a mi mismo que, antes de cruzar las puertas de oportunidad que Dios nos abrirá este misma semana, debemos asegurarnos de que la puerta principal de nuestros corazones, de nuestros hogares y de nuestras iglesias está bien abierta para Cristo.


La gran ironía de la iglesia en Laodisea en Apocalipsis 3:20 es que ellos también estaban hablando mucho de todas las puertas de oportunidad que Dios les estaba abriendo en esa ciudad, pero no se daban cuenta de qué la puerta principal de su congregación estaba cerrada para Cristo. ¡Cristo se encontraba afuera tocando y no le abrían!


Cristo está afuera de nuestras vidas, de nuestros hogares y de nuestras congregaciones cuando no tiene la libertad de hacer todo lo que quiera hacer en todos estos ámbitos. Todo este tiempo hemos estado aprendiendo a hacer de Cristo el centro de nuestras vidas, y a darle lo mejor de nuestro tiempo y nuestros recursos. Esta es la forma de abrirle una puerta ancha de entrada a nuestras vidas para que él haga lo que quiera. Reordenar nuestras prioridades, cambiar todo el mobiliario y sentarse a la cabecera de la mesa con nosotros para escucharnos y hablarnos, para convivir con cada uno de nosotros llenando nuestras vidas de propósito, seguridad y la alegría de su presencia continua.


Mañana les voy a compartir una imagen bien poderosa que me encontré en un libro de Eugene Peterson, el autor de la versión inglesa de la Biblia The Message. Se van a fascinar con la descripción que él hace de pasar un tiempo de íntima relación con Dios. Por lo pronto, no olviden que pasar un tiempo con él.


«Señor, te doy las gracias porque puedo iniciar esta semana abriéndote la puerta de mi corazón, de mi hogar, de mi trabajo, de mi participación en la vida de la iglesia. Te pido que entres y reordenes todo a tu gusto. Quita todo lo que no te agrade y remodela mi vida por completo. Te doy este día como primicias de la semana y me pongo en tus manos para que tú me guíes y me abras toda la puerta que tú quieres que yo cruce. Enséñame a poner toda mi confianza en ti y ayúdame a tener el valor para ser tu voluntad a lo largo de esta semana. Amén.»


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