¡Ya Está Sucediendo!
- Simeon Zahl
- hace 5 días
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Pero si envías tu Espíritu,
son creados,
y así renuevas la faz de la tierra.
Salmos 104:30 (NVI)
Aquí tenemos uno de los más grandiosos versículos acerca del Espíritu Santo, en el Antiguo Testamento.
El mundo, según sus propias reglas, está lleno de repeticiones de lo mismo de siempre. Los actores y el escenario cambian de lugar, pero el guion no ha cambiado: la misma discusión con nuestro cónyuge acerca del dinero, las mismas frustraciones en el trabajo, los mismos patrones de procrastinación y autosabotaje, las mismas dificultades con padres, hermanos e hijos obstinados, las mismas preocupaciones por lo que nos espera en el futuro.
Año tras año, durante toda una vida, vivimos esperando un futuro que nunca llega:
«Cuando por fin tengamos un ingreso así, podremos hacer todas las cosas que queremos».
«Cuando termine este período tan estresante en mi trabajo, finalmente podré relajarme y pasar más tiempo con los niños».
«Cuando por fin encuentre a la persona indicada, entonces podrá comenzar mi verdadera vida».
Pero ese momento nunca llega. Las metas se alejan silenciosamente un poco más, y volvemos una vez más a esa narrativa centrada en el futuro, al mismo anhelo por una edad dorada que siempre parece postergarse.
Entonces Dios envía su Espíritu: un glorioso torbellino de creación que rompe viejos patrones y sistemas, abre posibilidades nuevas, extrañas y maravillosas, y vuelve a llenar de vida la tierra que parecía muerta.
Cuando Dios interviene, la creatividad y la renovación llegan a los matrimonios, a los llamados, a las iglesias, a los bloqueos creativos y a los corazones quebrantados. El Espíritu de Dios trae esperanza, vida y lo inesperado.
«¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto y ríos en lugares desolados!» (Isaías 43:19).
Ven, Espíritu Santo: abre un camino hacia adelante donde estamos bloqueados; renueva el amor y la pasión donde se han apagado; e inspíranos mientras construimos, creamos y damos forma a lo que has puesto delante de nosotros.
— Simeon Zahl

Amén!