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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Todos los Días en la Palabra

Por Danielita Orozco


Qué alegría para los que no siguen el consejo de malos, ni andan con pecadores, ni se juntan con burlones, sino que se deleitan en la ley del Señor meditando en ella día y noche. Salmo 1:1-2


¡La palabra de Dios es algo realmente fascinante! Es un libro que tiene la capacidad de hablar a quienes la leen por primera vez y no tienen conocimiento previo y, a la vez, cautiva a quienes la estudian profundamente. Es un libro que no solamente habla a nuestra mente, sino que puede llegar a lo más profundo de nuestros corazones.


A fin de cuentas, la Biblia es la manera principal en la que Dios se nos revela, pues aunque Él nos habla de muchas maneras, la Biblia es el marco de referencia y el filtro por el cual sabemos si algo viene de Dios o no. Por eso, pasar tiempo diario en la oración y la lectura de Biblia es la base de la devoción cristiana.


Es verdad que muchas veces no sentimos las ganas de leer la Palabra y no siempre resulta “un deleite”, pero tener la disciplina de dedicar tiempo a diario en ello, aunque sea corto, tiene el potencial de transformar nuestras vidas gradualmente. Poco a poco vamos a ser capaces de reconocer la voz de Dios cuando nos habla y vamos a aprender a distinguir qué viene de Él y que no, para así vivir una vida que le agrade.


Seguramente muchos de nosotros incluimos en nuestros propósitos de año nuevo leer la Biblia y tal vez muchos hemos tenido este propósito durante varios años y al final no lo logramos. Mi consejo es que establezcas una meta realista, que no trates de leer horas cada día; más bien busca dedicar un tiempo corto cada día, pero de manera constante. Y si algún día (o varios) fallas, no te desanimes y continua, es una inversión de tiempo y esfuerzo que vale la pena. Anímate a unirte a un grupo de amigos para tener una meta de lectura y que juntos puedan animarse cuando lo necesiten y conforme avances en la disciplina ten por seguro que vas a encontrar el deleite del que habla el salmista.


«Señor, ayúdanos para ser diligentes en pasar tiempo diario en la Palabra y en la oración, pues anhelamos vivir siguiendo el consejo del Espíritu Santo y poder discernir el bien del mal. Anhelamos escuchar Tu voz a diario.»


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