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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Salmos me Salvó la Vida

Delante de él expondré mi queja;

Delante de él manifestaré mi angustia.

Salmo 142:2 (RV’60)


Ayer les recomendaba que empezaran el año leyendo el Libro de Salmos, un salmo cada día. Hoy toca leer el Salmo 2 (Esto es, si no están haciendo La Biblia en un Año, que lee el libro de Salmos en porciones más pequeñas durante todo el año). Ayer les hable un poquito acerca del Salmo 1 y su lugar en la colección de 150 oraciones/canciones que componen el Libro de Salmos.


Sentí esta semana, antes de qué comencemos el tiempo de ayuno y agarramos el tema por los cuernos, tratar de influir en ustedes para que adopten la costumbre de leer un salmo diario.


(Si tú eres una de las 4 personas que leyó mi reflexión de ayer antes de qué yo la modificara, estarás pensando, “¿a qué horas leímos eso?” Sí, lo cambié hoy en la mañana. Así que, lo siento, si tú eres una de esas 4 personas tendrás que volver a leer la reflexión de ayer).


Yo les digo a mis estudiantes del Instituto Palabra de Vida que la verdadera razón por la que me he convertido en un fan del Libro de Salmos es porque Salmos me salvó la vida, o al menos la cordura.


Cuando mi primera esposa, Lety, falleció hace 12 años, en circunstancias muy difíciles de aceptar, yo estaba lleno de un montón de sentimientos, profundo dolor, confusión, frustración, desilusión y más desilusión. Habíamos orado por ella toda la iglesia y Dios había hecho un milagro de sanidad en su segundo transplante renal, que se había ido a pique y estaba a punto de perderse. Dios la sanó tan milagrosamente, sólo para descubrir, un par de meses después, que Lety estaba invadida de cáncer en los pulmones. Se fue en menos de 6 meses, ¡durante los cuáles estuvo hospitalizada 5 veces!


Estoy dejando fuera un montón de cosas terribles que sufrimos en ese tiempo. Así que entenderás que yo estaba sumamente frustrado y totalmente desconcertado con Dios. Sin embargo, por más desilusionado que me sintiera, no quería ofender a Dios, ni faltarle al respeto, así que no hallaba la manera de expresar todo lo que traía adentro. ¡Estaba a punto de reventar!


Fue en esas circunstancias que el Espíritu Santo me guió a refugiarme en el Libro de Salmos. El Libro de Salmos es un libro muy honesto en el que hombres, y probablemente algunas mujeres, le expresaron a Dios en oración (¡y en oración con un gran diseño poético!) sus frustraciones, quejas y desilusiones más dolorosas. Le dicen cosas como: “¡¿Por qué te quedas cruzado de brazos ante mi sufrimiento?!” “¿Por qué no volteas a verme en mi dolor?” e incluso, lo opuesto: “¡Ya quítame la vista de encima porque no la soporto!


Con el Libro de Salmos descubrí que yo podía ser completamente honesto delante de Dios y expresar mi queja y mi dolor, pero guiado por el Espíritu Santo para no ofenderlo en ninguna forma. ¡Y para ser transformado en la experiencia de interactuar en el Espíritu con la experiencia de miles de hombres y mujeres a lo largo de 3 mil años!


Sí. El libro de salmos me devolvió la salud hizo posible mi recuperación de aquella trágica pérdida. Y desde entonces ha hecho muchas otras cosas más por mí.


¿Quieres darle una oportunidad está impresionante el libro de la Biblia?


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