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  • Foto del escritorGabriel Miyar

¿Por qué me has Desamparado?

Mientras estuvo aquí en la tierra, Jesús ofreció oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía rescatarlo de la muerte. Y Dios oyó sus oraciones por la gran reverencia que Jesús le tenía. Heb. 5:7 (NTV).


Los que tenemos muchos años de conocer al Señor tenemos en nuestro haber una gran cantidad de conocimiento acerca de los caminos de Dios. La mayoría del tiempo, sabemos lo que tenemos que hacer, pero esto no significa que sea más fácil.


El otro día estaba con un hombre a quien admiro profundamente. Él está pasando por una gran prueba y está bajo mucho estrés, tanto que ya tuvo un episodio de pánico en el que se desorientó y olvidó cosas básicas. Yo he estado allí. Hace unos 20 años estaba yo bajo tanto estrés en el ministerio que perdí la noción por una semana entera. Este fue, sin duda, el episodio más espantoso de mi vida..


Esta persona, que es un veterano de los caminos del Señor, me decía que simplemente no podía aplicar lo que sabía de Dios a la situación que está viviendo en este momento. Esto aumentaba grandemente su tormento, pues es alguien que ama a Dios con todo su corazón.


En oración por él, el Señor me trajo a la mente el caso de Nuestro Señor Jesucristo mismo. Cuando él estaba bajo su mayor estrés y sufrimiento en el huerto de Getsemaní. Tanto estrés y tanta aflicción, que sudaba grandes gotas de sangre, y lo único que podía hacer era someter su voluntad a la voluntad de Dios. Y luego en la cruz, su momento de mayor aflicción y estrés, simplemente no podía aplicar nada de lo que sabía como Hijo de Dios. Era tan grande su desesperación y su dolor que lo único que podía decir era: “¿Por qué me has desamparado?” (Mat. 27:46; Mar. 15:34). Ni su fe, ni su aplomo, ni su ordinaria confianza absoluta en su Padre aparecieron por ningún lado en ese momento.


En estas condiciones, lo único que podemos hacer es depender de otros que puedan sostener nuestras manos, intercediendo por nosotros, como Aarón y Hur a Moisés (Exo. 17:11-13). En la confianza de que la situación presente pasará y seremos rescatados. En un punto, la ruta de escape que no podemos ver en medio de la prueba, y que está prometida —“él les mostrará una salida, para que puedan resistir” (1 Cor. 10:13)— aparecerá ante nuestros ojos y seremos librados, de una forma u otra. Pero, por el momento necesitamos el apoyo y sostén de nuestras hermanos más cercano. No hay de otra.


¿Te ha sucedido esto? ¿Estás orando por alguien que se encuentra en una situación similar? ¿Necesitas tú que alguien sostenga si tus manos?


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