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Oración Tipo Harry Potter

  • Foto del escritor: Gabriel Miyar
    Gabriel Miyar
  • 24 abr
  • 3 min de lectura

Ayer veíamos que cuando Jesús enseñaba a orar “en mi nombre,” no significaba que su nombre era añadido al final o al principio de la oración como un conjuro de Harry Potter. “¡In nomine Iesu Christus, magus potentussimus!” (Los encantamientos en Harry Potter, nada más es decir lo que el protagonista quiere que suceda en latín, en lugar de inglés—no hay mucha creatividad allí— pero suena como un idioma secreto mágico —no estoy criticando a los fans-—¡véritas! Pero, lean a Tolkien).


Cuando Jesús dice que pidamos “en mi nombre”, significa pedir en representación de Jesús, en línea con sumisión, carácter y propósito. En otras palabras: "Lo pido como si Jesús mismo lo pidiera." Se trata de una oración alineada con lo que Jesús mismo haría, lo cual puede librarnos de oraciones, vanas y caprichosas.


Pero Pedro le dijo: «Yo no tengo plata ni oro para ti, pero te daré lo que tengo. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y camina!». Hechos 3:6


Aquí está la clave, tenemos que decir en el nombre de Jesús de Nazaret, para que funcione, hay que decir el nombre completo… ja ja ja ja, ¡no! (Estamos diciendo que no es un encantamiento mágico!).


Esta oración de Pedro es una oración con autoridad, dirigida a la persona que necesita el milagro, pero el hombre da un paso de fe, más bien un salto de fe, como el mismo Pedro cuando sale de la barca. Y la explicación de este milagro, unos versículos más adelante es muy clara:


»Por la fe en el nombre de Jesús, este hombre fue sanado, y ustedes saben que él antes era un lisiado. La fe en el nombre de Jesús lo ha sanado delante de sus propios ojos.« Hechos 3:16


________

«Y ahora, oh Señor, escucha sus amenazas y danos a nosotros, tus siervos, mucho valor al predicar tu palabra. 30 Extiende tu mano con poder sanador; que se hagan señales milagrosas y maravillas por medio del nombre de tu santo siervo Jesús». Hechos 4:29-30


Esta es una oración de las que hacemos más comúnmente, pero no tiene menos autoridad que la que hizo Pedro en Hechos 3:6. Sólo son oraciones confeccionadas a la ocasión, siguiendo la dirección del Espíritu Santo. Por eso es tan importante escuchar su voz.


En Hechos 16:18 Pablo hace una oración “con autoridad,” como Pedro, pero dirigida a un espíritu maligno:


Esto mismo sucedió día tras día hasta que Pablo se exasperó de tal manera que se dio la vuelta y le dijo al demonio que estaba dentro de la joven: «Te ordeno, en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella». Y al instante el demonio la dejó.


Esta clase de oración con “autoridad” comúnmente la usamos para reprender a un espíritu o a una enfermedad. Tal vez no debería de decir “oración con autoridad,” puesto que las oraciones que hacemos directamente a Dios tienen la misma autoridad —espero explicar lo que quiero decir— las oraciones citadas de Pedro y Pablo son oraciones con violencia espiritual. La oración colectiva de Hechos 4 es una oración hecha con amorosa confianza en el Padre.


En última instancia, no se trata de decir el nombre de Jesús, sino de vivir en él. Y cuando nuestra oración nace de esa comunión, el cielo no responde a un sonido, responde a una relación.

 
 
 

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