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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Obsesión Lujuriosa

Es muy difícil decir con convicción: “Porque tú estás conmigo” cuando no confiamos plenamente en Dios. Yo soy humano, y estoy hecho de carne y hueso, y sé lo que es titubear cuando se trata de confiar en Dios. Sí, desgraciadamente, sé perfectamente lo que es estar lleno de ansiedad cuando lo que se necesita es confiar. Lucho con esto como cualquier otro. Pero estoy esforzándome por reflejar en mi vida la convicción básica de que Dios es digno de confianza.


Acabo de pasar por Isaías 26:3-4 (NTV):


Tú guardarás en perfecta paz

a todos los que confían en ti,

a todos los que concentran en ti sus pensamientos!

Confíen siempre en el SEÑOR,

porque el SEÑOR DIOS es la Roca eterna.

(La Roca Eterna: En Dios tenemos algo seguro)


Lo que Oswalt dice acerca de Israel en su comentario sobre el Libro de Isaías, en la sección que va de 7:1 a 9:7, es verdad en cuanto a nosotros como individuos.


«Si en un momento dado Israel ha de convertirse en la nación sierva de Dios, a través de la cual Dios escoge manifestarse al mundo (2:2–5; 12:4–6; 43:8–21; 60: 1–3), entonces la verdad más básica que debe aprender es que se puede confiar en Dios, mientras que en las naciones no.»


Judá en este tiempo está confiando más en los caballos de Egipto que en el Señor su Dios:


Esto dice el Señor Soberano,

el Santo de Israel:

«Ustedes se salvarán solo si regresan a mí

y descansan en mí.

En la tranquilidad y en la confianza está su fortaleza;

pero no quisieron saber nada de esto.

“No—dijeron ustedes—, nuestra ayuda vendrá de Egipto;

ellos nos darán caballos veloces para entrar en batalla”.

Sin embargo, la única velocidad que verán

¡será la de sus enemigos dándoles caza! (Isa. 30:15-16 NTV).


Continúa Oswalt: «Si [Judá] sigue rehusándose a depender de Dios, al tiempo que intenta depender de las naciones, entonces ya no tiene un mensaje ni una esperanza. Pero si ella ha encontrado al Dios que es mucho más grande que todas las naciones juntas y del cual uno puede depender en cada situación, entonces tendrá algo que proclamar.»


Y concluye: «Hasta que una persona o una nación se convenza de la absoluta confiabilidad de Dios, no podrán hacer a un lado la obsesión lujuriosa con su propia seguridad para convertirse en siervo de Dios.»


Que interesante frase usa Oswalt: “la obsesión lujuriosa con su propia seguridad.” En realidad estamos tan obsesionados con nuestra propia seguridad que parece una lujuria. Piensa en las muchísimas cosas que hacemos para sentirnos seguros. Y claro que esta es una de las cosas que más nos impiden confiar en Dios y por lo tanto más nos incapacita para ser sus siervos.


¿Qué piensas?


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1 commentaire


Miroslav Miros
Miroslav Miros
22 sept. 2023

Lujuria pero ardiente! Esa necesidad de buscar seguridad, de tener el control, que batallar con uno mismo verdaderamente.

Muchas veces Dios no es mi primera opción ante la ansiedad o angustia porque lo que deseo es mi control, y en El solo puede descansar uno soltando el control por completo.

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