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La Decisión es Tuya

  • Mony Braniff
  • 10 mar
  • 2 min de lectura

—¿Cómo podrá suceder esto —preguntó María al ángel—, puesto que soy virgen?[e]

35 Y el ángel dijo:

—El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios. 36 También tu parienta Elisabet va a tener un hijo en su vejez; de hecho, la que decían que era estéril ya está en el sexto mes de embarazo. 37 Porque para Dios no hay nada imposible.

38 —Aquí tienes a la sierva del Señor —contestó María—. Que él haga conmigo como me has dicho. Lucas 1:34-35 (NVI).


Dios tenía un gran propósito para María pero al final la decisión estaba en ella y como normalmente sucede antes de tomar una decisión tan importante María le pregunta al ángel ¿cómo podrá suceder esto si yo soy virgen? Y el ángel después de darle toda la explicación que ya leímos termina: “Porque para Dios no hay nada imposible” —y contestó María— “que El haga conmigo como me has dicho.”


Que maravillosa respuesta. María decidió creer, ella decidió creer y actuar, yo creo que si estas palabras las tomamos como mujeres y hombres de propósito que somos, dejaríamos de lado tantas cosas que nos estorban para obedecer, como “el que dirán,” el temor al hombre, el miedo al fracaso, etc. Creo que es un buen día para poner nuestros ojos en el lugar correcto, en hacer las cosas conforme a su palabra en creer y actuar. Para mi esta enseñanza de María me anima a creer en ese Dios soberano para el Cual no hay nada imposible. En sus formas y en sus tiempos, nada se le sale de control.


Esto me lleva a años después en Juan 2 donde estaban en las Bodas de Caná y se había terminado el vino y María le pidió a Jesús que hiciera algo para resolver el problema:


Su madre dijo a los sirvientes:

—Hagan lo que él les ordene (Juan 2:5).


Aquí María sabía que Jesús era el Hijo de Dios. Ella sabía por experiencia propia que si hacían lo que Jesús les pidiera verían el milagro. Si hacemos todo lo que él nos diga veremos manifestarse el poder de Dios en nuestras vidas, en Sus tiempos y a Su forma, pero si obedecemos estamos en lugar seguro.


Hoy te quiero invitar a que pongamos nuestros ojos en el lugar correcto a creer y obedecer para que se haga vida su palabra en nosotros y podamos experimentar como María la soberanía de Dios donde no hay nada imposible para El.

 
 
 

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