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Líbranos de la tentación y del maligno

Foto del escritor: Daniela Orozco
Daniela Orozco
hace 3 días
2 min de lectura

Perdónanos nuestras ofensas,    como también nosotros hemos perdonado a nuestros ofensores.13 Y no nos dejes caer en tentación,    sino líbranos del maligno”.

Mateo 6:12-13 NVI

 

Al final de la oración que Jesús les estaba enseñando a Sus discípulos incluye estas dos peticiones muy interesantes.

Primero, Jesús enseña que cuando le pedimos perdón a Dios por los pecados que hemos cometido, también debemos disponernos a perdonar a quienes nos han ofendido a nosotros. Creo que nuestro perdón a otras personas refleja que de verdad hemos aceptado el perdón de Dios, pues hemos entendido que nuestro pecado de verdad es grave y de verdad necesitamos la gracia.

Probablemente, cuando nos negamos a perdonar a alguien es porque percibimos que su ofensa es mucho más grave que cualquier cosa que yo pudiera hacer, pero cuando podemos ver la gravedad de nuestro propio pecado, entonces tenemos la perspectiva correcta para medir el pecado de otros, así que perdonar es nuestra opción. Entiendo que hay situaciones muy difíciles de perdonar y te animo a buscar ayuda cuando estés en una dificultad así, pero finalmente somos capaces de perdonar a otros porque Dios nos perdonó primero.

La siguiente petición, es que Dios nos ayude a resistir la tentación y nos libre del maligno. Es muy interesante porque al orar necesitamos recordar que el mundo espiritual es real y que de verdad tiene influencia en nosotros.

Cuando oramos, no debemos limitarnos a pedir por nuestras necesidades más visibles, como comida o provisión, sino que también debemos recordar que hay realidades espirituales que no vemos, pero que siguen siendo relevantes.

Por un lado, está la tentación, ese deseo interno que nos lleva a pecar. Nosotros podemos ser honestos delante de Dios y pedirle que nos ayude para resistir las ganas que tenemos de cometer algún pecado especifico.

Por otro lado, es verdad que existe una guerra espiritual y claro que Jesús ya ganó en la cruz, pero todavía podemos ser afectados, por lo que nos conviene pedir la protección de Dios mientras nos mantenemos alertas a las estrategias que el enemigo usa para alejarnos del plan de Dios.

Señor, gracias por enseñarnos a orar y por mostrarnos las cosas por las que debemos pedir. Hoy te pedimos que nos ayudes a mantenernos firmes ante las tentaciones que estemos enfrentando y que nos protejas del enemigo. Amén.  

 
 
 

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