top of page

Jesús, Nuestra Justicia

  • Foto del escritor: Daniela Orozco
    Daniela Orozco
  • 30 abr
  • 2 min de lectura

Y su nombre será: “El Señor es nuestra justicia. Jeremías 23:6; 33:16


La promesa: “Dios es nuestra justicia” significa que Dios es el que hace justo a su pueblo. El que nos va a hacer justos a nosotros y por supuesto que esto sucede con Jesús. En Jesús encontramos nuestra justicia. En 1 Corintios 1:30 dice:


Pero gracias a él ustedes están unidos en Cristo Jes quien Dios ha hecho nuestra sabiduría, justificación santificación y redención.


Cristo Jesús es nuestra justificación. Él es el que nos hace justos. La Biblia dice que cuando nosotros aceptamos a Jesús Él nos perdona nuestros pecados y nos cubre con su manto de justicia. No es solamente que Dios eliminó nuestro pecado, que dijo: “ya estás perdonado,” sino que, además, nos dio su justicia, nos hizo justos a nosotros. Esto es muy importante.


Imagínense que nuestro pecado fuera visible. Una vez, alguien me dijo: "¡¿Cómo crees que me voy a sentar al lado de esa persona pecadora, tú sabes lo que está haciendo?! ¡¿Cómo me voy a sentar a su lado tranquilamente en un servicio?!" Y yo pensaba, pues, “¡¿cómo te sientas a un lado de mí?!” “Nomás porque mi pecado no lo ves.”


Imagínate por un momento que sí se viera, que tuviéramos en el pecho letreros visibles a distancia. Imagínate, por ejemplo que estamos en la iglesia con nuestros letreros: “lujuria,” “avaricia,” “codicia,” “orgullo,” “engaño,” “mentira,” “chisme,” ["infidelidad"] y que todos los estuviéramos viendo. Sentirías mucha vergüenza, ¿verdad? El asunto es que Dios sí los ve. Cuando nosotros llegamos delante de Dios, Él sí puede ver todo con lo que llegamos y él no se queda allá lejos, escondido en el cielo diciendo: “Ahí a ver cuando encuentro uno que se porte bien. Uno que sea justo delante de mí,” sino que él ve todo esto que traemos dentro como si lo trajéramos afuera, visible. Y lo que decide hacer es bajar del trono del cielo, hacerse humano, morir en la cruz, y darnos a nosotros su justicia, ese manto, perfecto de justicia de Jesús. Porque Él nunca pecó, ni una sola vez en su vida pecó, y de hecho la prueba está en la resurrección misma. La muerte no pudo retener a Jesús porque él no había pecado nunca. Dice la Biblia que “la paga del pecado es la muerte” y Jesús nunca pecó. ¡La muerte no tenía poder sobre Él!


Entonces llega nuestro precioso Jesús con su manto blanco, limpio, sin ningún letrero de pecado y nos cubre a nosotros con su manto de justicia. Y ahora cuando tú y yo vamos delante del Padre, Él ya no ve el pecado que traemos. Lo único que el Padre vea ahora al vernos a cada uno es como si tuviéramos un letrero que dice: “hijo”, “hija”—porque nos ve por medio de Jesús. Por eso dice la Biblia que no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús, porque él ya nos cubrió con su manto de justicia


Señor, ¡la verdad esto es increíble! ¡Es un privilegio! Eres Tú, Dios, supliendo mi mayor necesidad. Tú ves que no hay justicia en mí, y me das la de Jesús, para poder acercarme a Tú presencia. ¡Que privilegio y qué bendición! ¡Que honor ser hechos hijos tuyos! Amén.

 
 
 

1 comentario


Alex Sandoval
Alex Sandoval
30 abr

Amén!

Me gusta
bottom of page