top of page

¡Jamás Cometió un Pecado!

  • Foto del escritor: Daniela Orozco
    Daniela Orozco
  • 26 mar
  • 2 min de lectura

Nos convenía tener un sumo sacerdote así: santo, irreprochable, puro, apartado de los pecadores y exaltado sobre los cielos. 27 A diferencia de los otros sumos sacerdotes, él no tiene que ofrecer sacrificios día tras día, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo; porque él ofreció el sacrificio una sola vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo. Hebreos 7:26-27


Dios estableció un linaje de sacerdotes que podían ofrecer los sacrificios necesarios para que el pueblo de Israel pudiera mantener una relación con Él. Ellos eran los únicos que podían llevar a cabo esta tarea tan importante, pero también necesitaban ofrecer sacrificios por ellos mismos, pues también eran pecadores.


Jesús pudo ocupar el lugar de ambos: sacerdote y sacrificio. Jesús mismo no necesitaba purificarse, pues Él vivió una vida completamente santa. Él es el único ser humano que ha vivido sobre la faz de la Tierra que ha tenido acceso directo a la presencia del Padre por su santidad propia, no necesitó ningún sacrificio ni nada porque nunca pecó. Esto mismo le permitió ofrecerse como un sacrificio, pues podía ser ese cordero sin mancha para cubrir el costo del pecado de la humanidad.


La vida de Jesús es impresionante, ¡vivió 33 años sin pecar una sola vez! Si Jesús hubiera cometido cualquier pecadito, chiquitito, ya no podría ser el cordero de Dios perfecto y puro. Creo que reflexionar en esto puede ayudarnos a admirarlo más y a valorar su increíble determinación para cumplir Su propósito.


Además, aquí vemos que Él mismo se ofreció, no lo mataron a la fuerza. Jesús mismo decidió entregar Su vida voluntariamente para que nosotros tengamos la oportunidad de llegar al Padre. Sin el sacrificio de Jesús, ninguno de nosotros podría disfrutar de la presencia de Dios nunca.


Creo que ahora podemos caer en la trampa de la familiaridad con Dios y Su presencia. Es tan común que le hablemos directamente que podemos llegar a perder el asombro de lo maravilloso que es poder tener esa libertad. Así que hoy recordemos el precio que Jesús pagó para darnos este enorme privilegio.


Jesús, gracias por vivir una vida sin pecado, seguramente tuviste que tener una relación estrecha con el Padre para mantenerte firme. Gracias por ofrecerte como sacrificio en mi lugar, ayúdame a valorarlo como corresponde. Amén.

 
 
 

1 comentario


Nangy Rodriguez
Nangy Rodriguez
26 mar

amen , gloria a Dios padre !🙏

Me gusta
bottom of page