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  • Foto del escritorGabriel Miyar

¡Gracias, Señor, por este Tiempo!

Entonces dijo: «No tengas miedo, Daniel. Desde el primer día que comenzaste a orar para recibir entendimiento y a humillarte delante de tu Dios, tu petición fue escuchada en el cielo. Dan. 10:12


¡Pueden creer que ya completamos los 21 días de ayuno y oración! ¡No sé cómo te sientas, pero yo estoy muy emocionado! En este tiempo en especial, con el ayuno ligado a un propósito semanal y a una reflexión diaria, el Espíritu Santo pudo trabajar de manera amplia, profunda y progresiva en varias áreas de nuestra vida.


Fíjate, le pudimos dedicar a Dios el primer mes del año como primicias, ayunando, orando y reflexionando en temas muy cercanos a Su corazón. Le demostramos, físicamente, que el año es Suyo y que necesitamos revelación de lo que Él quiere de nosotros en el 2024.


Este ayuno nos ayudó a poner a Dios en primer lugar y no nuestras necesidades y apetitos. Al ayunar fijamos en nuestras vidas la realidad de que: “La gente no vivimos solo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios.”


Pusimos orden en nuestras prioridades. Descubrimos que si Dios ocupa el primer lugar en nuestras vidas, todo en ellas se acomoda y es bendecido. Todo se ordena cuando nuestra mente y corazón giran en torno a Dios conforme a Mateo 6:33.


Con el tema de los diezmos y las primicias empezamos a desprender nuestro corazón de cosas que fácilmente se hacen ídolos y estorban nuestra relación con Dios.


Además, nos hicimos más conscientes del ámbito espiritual en el cual vivimos en este país. Recibimos revelación de las fuerzas espirituales que se agitan sobre nuestra nación y empezamos a clamar en consecuencia.


Ahora quiero proponerte dos cosas. Una es que sigas practicando el ayuno. Ya probaste la forma tan hermosa y útil en la que estrecha tu relación con Dios, te hace más sensible al mundo espiritual (bueno y malo) y te abre puertas a las promesas y bendiciones de Dios. ¿Necesitas que te enumere más ventajas? Considera separar un día a la semana para ayunar una o dos de las comidas. Si ya lo haces, con sabiduría considera incrementar tu ayuno. Has del ayuno una práctica cotidiana en tu vida.


La otra es que sigas visitando diariamente este blog de reflexiones. Para nada quiero decir que soy bueno para hacer reflexiones o meditaciones diarias. Hay muchas personas que lo hacen muy bien. Expertos, como Rick Warren. Lo único que puedo ofrecerte aquí es algo cercano. Temas que se dan en el contexto de nuestra familia inmediata en Cristo. Junto con tus pastores locales en cada campus, y a veces a través de ellos, vivo en medio de ustedes y conozco las inquietudes y anhelos del corazón de muchos. Muchas de esas cosas se filtran hasta este blog. Es lo único de valor adicional que puedo ofrecerte.


Te agradezco mucho tu compañía en este periodo y te ofrezco humildemente que me la continúes brindando. ¡Y te espero en la Conferencia IPV este 2 y 3 de febrero de 2024!


«Señor, muchas gracias porque me fortaleciste para participar junto con mis hermanos y hermanas en estas tres semanas de ayuno y oración. Ahora estoy listo para cruzar las puertas de oportunidad que se encuentran ante mi, para mí y para mi familia, y para mi familia en Cristo. Amén»


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