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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Gracia para un Día Pesado

Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad! Lamentaciones 3:23 (NVI).


¿Cómo concluyes un día especialmente atareado? Esos días que pueden dejarte exhausto. Mi tendencia natural es a buscar algún tipo de distracción. Algún episodio de serie. Ahorita estamos viendo la serie The Chosen, Los Elegidos ( ó El Elegido—la frase en inglés es intencionalmente ambigua), en Netflix. Mi tendencia también es a leer algo que me distraiga. Ahora en vacaciones estuve leyendo una novela de misterio, la clásica novela de detectives, de un autor que no había leído antes, y que me gustó mucho, porque no traía nada que no fuera clasificación A. Escojo muy bien mi lectura, digamos, “no cristiana,” para no meter en mi cabeza escenas de violencia desmedida o sádica, episodios eróticos y esas cosas. Busco autores que no tengan esa intención de provocar mis bajos instintos.


Y todo esto está bien. Pero, cuando has tenido un día especialmente pesado, lo mejor es tomarte un tiempito delante del Señor para analizar un poquito el día, soltar cargas en sus manos, pedirle tener un buen reposo y su apoyo fiel para el día de mañana, con los pendientes y afanes que Jesús admitió que tiene cada día.


Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy. Mateo 6:34


Me encanta que Jesús reconozca la validez de las preocupaciones. Se me hace muy considerado de su parte. Para nada tiene una actitud extrema que te haga sentir culpable por preocuparte. Solamente, nos dice el que debemos ubicar nuestras preocupaciones en donde deben ir. Sin desparramarse más allá de sus límites. Y no solamente en donde deben estar, sino del tamaño que deben tener. Nunca deben ser más grandes que sus promesas, por ejemplo.


Ya sé, “better said than done.” Se dice fácil. Pero, si lo fuera no habría ansiolíticos, ni medicamentos para dormir. Para realmente poder lograr esto de dejar las preocupaciones donde deben ir, o del tamaño que deben tener, necesitamos pasar un rato con él, no es automático. Hay que dejar nuestras cargas en sus manos y confiar en que el día de mañana, junto con la salida del sol, habrá una nueva dotación de gracia para cada uno de nosotros. Me encanta el versículo de Lamentaciones, “Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!” Y vaya que son nuevas. He tenido días que quisiera olvidar, y admito que, a veces, invaden los días siguientes, pero, tarde o temprano, percibo claramente esa gracia nueva que Dios tiene para mi. Y para ti.


Déjame tus comentarios.


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2 Comments


Ana Luisa Galindo
Ana Luisa Galindo
Apr 10

Saber que podemos descansar en Cristo, me llena de alegría y confianza. No hay nada que me agobie, que sea más grande que Su amor y Su poder para ayudarme.

Gracias querido Pastor , por recordarnos que en Cristo somos más que vencedores.

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Ana Luisa Galindo
Ana Luisa Galindo
Apr 10

Saber que podemos descansar en Cristo, me llena de alegría y confianza. No hay nada que me agobie, que sea más grande que Su amor y Su poder para ayudarme.

Gracias querido Padtor, por recordarnos que en Cristo somos más que vencedores.

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