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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Fotosíntesis y Otros Milagros

Desde tu hogar celestial, envías lluvia sobre las montañas

y colmas la tierra con el fruto de tus obras.

Haces crecer el pasto para los animales

y las plantas para el uso de la gente.

Les permites producir alimento con el fruto de la tierra:

vino para que se alegren,

aceite de oliva para aliviarles la piel,

y pan para que se fortalezcan.

Salmo 104:13-15


Sigo cautivado por la visita al viñedo. El proceso de producción del vino inicia con un fenómeno natural que a mí siempre me ha fascinado. I mean, ¡fascinado! ¡fascinado! Me refiero a la fotosíntesis. Perdón por esta regresión a mi humilde pasado científico. El proceso bioquímico de la fotosíntesis, en sí, es maravillosamente fascinante, con dos increíbles cascadas de reacciones químicas acopladas, contra toda probabilidad natural, la una con la otra.


De lo anterior (más la glucólisis y sus ciclos posteriores), surge una de las cosas más maravillosas que es el equilibrio energético que existe en la naturaleza entre plantas y animales gracias a la creatividad de Dios. Dios hizo primero a las plantas para preparar el medio ambiente para los demás organismos multicelulares (y unicelulares aerobios) incluidos los animales, entre los que, biológicamente, estamos nosotros los seres humanos (sin olvidar que estamos hechos a la imagen de Dios). Pero, ala vez, también hizo a estos últimos organismos para las plantas.


Las plantas, todas las plantas verdes, que utilizan clorofila, un pariente distante de nuestra hemoglobina, hacen uso, durante el día, del dióxido de carbono que hay en la atmósfera y el agua, que hay en la tierra, para producir básicamente moléculas de azúcar. Principalmente glucosa, que es la moneda energética de los animales (y otros organismos) en este planeta. Además de glucosa, las plantas (y otros organismo unicelulares) producen oxígeno, que es su combustible universal. Los seres humanos somos básicamente maquinas que operan con azúcar (¡que dulce!).


La fórmula, sólo para desahogar mis instintos nerds, es: 6CO2 + 6H2O = C6H12O6 + 6O2. (6 moléculas de dióxido de carbono más 6 moléculas de agua producen 1 molécula de glucosa más 6 moléculas de oxígeno).


Los animales tomamos esa glucosa y, en presencia de oxígeno, la “rompemos” en nuestras células, por medio de enzimas, para obtener la energía necesaria para el funcionamiento de nuestros organismos. En el proceso desechamos dióxido de carbono y agua. Sí, increíble, exactamente lo que las plantas utilizan para producir glucosa. Es el negocio perfecto (no es tan perfecto energéticamente gracias a la entropía, pero podemos hacer eso a un lado por el momento).


En resumen, es un negocio redondo: Los animales consumimos lo que las plantas desechan (glucosa y oxígeno). Las plantas consumen lo que nosotros desechamos (dióxido de carbono y agua). Es el ciclo bioquímico de la vida.


Dios hizo de este planeta un lugar perfecto para las plantas y los animales (y muchos otros organismos unicelulares, que son difíciles de clasificar en las dos grandes divisiones de plantas y animales. Me refiero a bacterias virus y otros organismos).*


¡Entonces, cuando decimos que Dios nos fue a preparar lugar en la eternidad (Juan 14:2), podemos especular salvajemente, sobre qué increíbles maravillas fantásticas Dios estará tramando para nosotros!


¡¿Qué viene a tu imaginación con este breve viaje por la bioquímica del Creador?!


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