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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Fábrica de Machitos

Por eso les repito: cada hombre debe amar a su esposa como se ama a sí mismo. Efesios 5:33


Hoy es nuestra conferencia de hombres IPV, Destino. Destino cabe perfectamente en el contexto de lo que hemos venido reflexionando toda la semana: El orar por México y, en esta semana en especial, reconociendo humildemente nuestros pecados culturales. El machismo siendo uno de los más prominentes. Los hombres latinos, y en especial los mexicanos, somos programados desde pequeños para ser machistas. Nuestras queridas madrecitas ponen todo su empeño en hacer de nosotros unos machitos hechos y derechos. Con la ayuda siempre machista de sus esposos.


La teoría más popular afirma que las madres mexicanas, frustradas por el machismo de sus maridos, quienes reclaman ser servidos y atendidos en todo tiempo, no importa que ellas tengan también un arduo horario de trabajo en casa o fuera de ella, son quienes, irónicamente, más aportan al proceso de elaboración de machos

.

Como sus maridos mantienen una distancia emocional con ellas y hasta las maltratan, esto hace que estas mujeres refugien en sus hijos varones. Los atienden y chiquean de forma excesiva a fin de que les den la atención y el cariño que sus maridos les retienen. Por ello la madre en México es sagrada, mi “madrecita santa.” La esposa, ¡que la idolatren sus hijos!


Entre otras muchas cosas, las madres mexicanas acostumbran a sus hijos varones a ser servidos y atendidos 24/7. A la hora que lleguen. Hayan estado donde hayan estado. Y si ellas no los pueden atender, allí están sus hermanas, que para eso existen las mujeres. Ellos con demasiada frecuencia están exentos de trabajar en los quehaceres de casa. “Hacen lo suficiente con ir a trabajar” (y algunos ni eso). Como que nuestras madres mexicanas no se dan cuenta de que están preparando a un machito para otra pobre mujer, su futura nuera. La cual frustrada, a su vez, por el machismo de su marido se refugiará en sus propios hijos varones, perpetuando así la producción de machos.


No sé si esta teoría realmente explica las cosas, lo que sí sé es que tiene mucho de cierto. Yo mismo lo viví. Mi mamá, que es una santa, mi madrecita santa, no nos dejaba ni a Arturo, ni a Enrique, ni a mí hacer labores de casa. Yo no recuerdo haber lavado jamás los platos o tendido mi cama (¡qué vergüenza!). El hacer estas cosas, y muchas otras más, no lo aprendí de mi papá, lo aprendí con el correr del tiempo, hasta que conocí a hombres creyentes “en recuperación” del machismo. Y no te creas que abundan en las iglesias. Es sólo la gracia y misericordia de Dios. Y para nada “he llegado” a la meta .


En Destino este año le estamos apostando a la sinceridad y a la honestidad, por eso se llama “Imperfecto.” Yo sigo siendo muy imperfecto, pero con el favor de Dios continúo aprendiendo.


Varones, hijos de Dios, oremos unos por otros, en una actitud contrita y humilde, de arrepentimiento y con una intención firme en el Espíritu de dejar atrás todo vestigios de machismo. ¡Y que Dios perdone a México por ser un nido de machos! Mujeres, abran los ojos y pídanle a Dios escapar de ser partícipes de esta enfermedad. ¡Con el favor de Dios, cambiaremos las cosas!


Un obsequio extra:


“Los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente. Deberán, además, compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y otras personas dependientes a su cargo”. Art. 68 del Código Civil Mexicano.


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2 comentarios


Jorge Jimenez
Jorge Jimenez
20 abr

Cierto. Se nota porque el cuidado de los enfermos graves o adultos mayores. Lo hacen la esposa o la hija.

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CARLOS RAFAEL GONZALEZ CARABEZ
CARLOS RAFAEL GONZALEZ CARABEZ
19 abr

Culturalmente es un tema sensible... El pueblo judío es aún más machista que el mexicano... Pero sin duda no es algo para enorgullecerse, aunque comprendo (en cierto modo) las razones que llevaron a ello.


Antes la vida de un hombre no era solamente ir a trabajar y mantener a la familia...la vida estaba de por medio, (hasta hace un siglo no era diferente a la época de Abraham) los hombres estaban armados y/o tenía que proteger sus propiedades a fuerza de machete o revolver... Mi bisabuelo defendió su rancho de forajidos en la época revolucionaria...y las labores del trabajo en el campo eran muy pesadas... Levantarse a las 2, 3 o 4 de la mañana para mover el ganado y…


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