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¿Esa reacción, Es para tanto?

  • Yessi Michel
  • 23 jun
  • 2 min de lectura

 Pero Dios dijo a Jonás:

—¿Tienes razón de enfurecerte tanto por la planta?

—¡Claro que la tengo! —respondió—. ¡Me muero de rabia!  Jonás 4:9 NVI


A veces pensamos  que algo que acaba de pasar, nuestra reacción no era para tanto.Pero en realidad puede haber mucho más detrás de solo ese momento que nos lleva a reaccionar así.

 

Una  pequeña situación nos provoca una reacción enorme. Porque en realidad no estamos respondiendo a lo que ocurrió hoy,  sino a todo lo que hemos venido cargando desde hace tiempo. Eso parece suceder con Jonás.

 

De pronto se enfurece porque una planta se secó. ¿Una planta? Sí, le daba sombra. Pero visto desde fuera, parecería una reacción exagerada. Sin embargo, cuando una persona está herida, cansada, frustrada o dolida, cualquier situación puede convertirse en la gota que derrama el vaso. Muchas veces juzgamos a Jonás por su desobediencia, su enojo o su rebeldía. Pero Dios no se quedó viendo solamente la reacción. Dios fue más profundo.

 

Nosotros vemos la punta del iceberg; Dios ve todo lo que está debajo del agua. Y debajo del enojo de Jonás probablemente había dolor, decepción, frustración y conflictos que aún no habían sido sanados.

 

Por eso Dios no respondió con castigo ni rechazo. Respondió con preguntas. “¿Tienes razón para enojarte tanto?” (Jonás 4:4). Dios no estaba ignorando su enojo; estaba ayudándolo a descubrir lo que había detrás de él.

 

A veces nuestras crisis, nuestros llantos inesperados o nuestras explosiones no son el problema. Son una revelación.

 

Nos muestran heridas que necesitan atención.

 

Y aunque el libro de la historia de Jonás termina sin decirnos qué ocurrió después, me gusta imaginar que esa conversación entre Dios y Jonás no terminó en discusión, sino en rendición. Que después de tanto correr, resistirse y enojarse, finalmente Jonás pudo llorar delante de Dios y descargar todo aquello que llevaba guardado.

 

Porque Dios no solo quiere corregir nuestras acciones; también quiere sanar nuestro corazón.

 

Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu. Salmo 34:18


"Dios, papá, gracias por tenernos paciencia y mostrarnos amor en medio de las situaciones de crisis emocional. Gracias por mostrar tanto interés en que sanemos. Que podamos expresar lo que sentimos y ponerlo delante de ti. Gracias porque tu sanas todo en nuestras vidas. Amén."

 

Piensa un momento… ¿Hay alguna situación pequeña que te ha hecho reaccionar mucho?

 

 
 
 

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