El Propósito de Dios: ¡Que Doloroso!
- Daniela Orozco

- 12 mar
- 2 min de lectura
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la esposa de Cleofas, y María Magdalena. 26 Cuando Jesús vio a su madre y al discípulo a quien él amaba a su lado, dijo a su madre:
—Mujer, ahí tienes a tu hijo. Juan 19:25-26 (NVI)
Me resulta fascinante la fe de María, la madre de Jesús. Es impresionante que desde el momento en que vio al ángel aparecerse tuvo fe y se mantuvo firme a lo largo de su vida. Por supuesto que no comprendía lo que sucedía, la Biblia dice que sintió miedo y confusión, pero aún así pudo aceptar la voluntad de Dios y confiar en Su manera de proceder.
La Biblia también nos dice que desde muy temprano ella supo que el llamado que Dios le había dado iba a implicar mucho sufrimiento, en palabras proféticas: “una espada atravesará tu alma”. Es decir, vas a sufrir intensamente al ver el cumplimiento del propósito de tu hijo. Y así fue.
En este pasaje podemos leer que María vio de cerca a Jesús crucificado, ¡que doloroso debió ser ese momento! Seguramente ella seguía sin comprender lo que estaba pasando, pues nadie tenía todavía la revelación completa de lo que iba a suceder, y seguramente no le gustaba la manera en que el Padre estaba cumpliendo Su propósito. Sin embargo, podemos ver que María seguía teniendo fe, tanta como para permanecer el pie de la cruz mientras veía sufrir a su hijo. Esta fe le permitió quedarse lo suficiente como para ser de los primeros testigos de la resurrección y para permanecer junto a los discípulos esperando al Espíritu Santo.
Pienso que nosotros podemos aprender mucho de ella. Es seguro que vamos a vivir momentos en los que no entendamos nada de lo que Dios está haciendo, momentos en los que todo sea doloroso y parezca no tener sentido, pero, tal como María, podemos seguir confiando lo suficiente como para permanecer cerca de Dios en el momento de dolor y después podremos ver Su poder y gloria.
Señor, ayúdanos a tener una fe firme que nos ayuda a permanecer cerca de Ti en los momentos de dolor y confusión. Que nuestra fe nos ayude a permanecer lo suficientemente cerca de Ti como para ver Tu poder y gloria. Amén.

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