top of page
Buscar
  • Foto del escritorGabriel Miyar

Perplejos pero no Desesperados

Nuestra identidad es un gran mosaico conformado por cientos de facetas que combinan de una manera perfecta en un todo maravilloso que refleja la imagen de Dios. Y también refleja nuestra esperanza en Dios.


Una de esas facetas es que somos aquellos que perseveran. En Hebreos 10:39 (NVI) dice: “Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida.” Empezando por nuestra salvación, nosotros somos de los que continúan creyendo y avanzan pese a todos los obstáculos y tentaciones porque sabemos que tenemos un destino asegurado. Y esto, en lugar de llevarnos a una vida cómoda y descuidada, nos hace perseverar contra viento y marea.


Aunque sabemos que nuestra victoria final depende de Dios, también sabemos que no invalida nuestra perseverancia. Atesoramos y amamos la promesa: “Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva.” (Fil. 1:6, NTV). Tenemos fe en que Dios nos presentará completos y perfectos delante de él al finalizar nuestro camino. Pero, a la vez, luchamos con todas nuestras fuerzas por mantenernos fieles y confiando en él.


Las pruebas y penurias, aunque pueden sacudirnos temporalmente, a la larga nos hacen más fuertes. El apóstol Pablo dice: “Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos pero no caemos en la desesperación” (2 Cor.4:8,, NTV).


Según el diccionario, perplejo significa: “Que uno está confuso y desconcertado y no sabe lo que debe hacer, pensar o decir.” Y hay momentos así en la vida en que las preocupaciones nos agobian y no sabemos qué hacer, pero aún en momentos así no nos desesperamos. Sabemos en quién hemos puesto nuestra esperanza y sabemos que nunca nos quedará mal. Como dice el mismo Pablo en 1 Timoteo 1:12, “¡porque sé en quién he creído!”


Así que aunque puede haber momentos en que nos sintamos desorientados y perplejos, sabemos hacia dónde voltear la mirada y en quien esperar y confiar hasta que las cosas vuelvan a aclararse y podamos ver bien donde pisamos.


Me quiero animarte a que sea cualquiera que sea tu situación pongas tu confianza totalmente en Aquel en Quien has creído. El afirma categóricamente a través de su apóstol: “Si Dios no se guardó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos dará también todo lo demás?” (Rom. 8:32, NTV).


Así que, ¡ánimo! Es tiempo de reafirmar nuestra identidad como aquellos que perseveran hasta el fin.


Gracias por tus comentarios.

19 visualizaciones3 comentarios

Comments

Couldn’t Load Comments
It looks like there was a technical problem. Try reconnecting or refreshing the page.
bottom of page