top of page

Dones con Propósito

  • Brenda Botello
  • 25 may
  • 2 min de lectura

“Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado...” Romanos 12:6


Este fin de semana estuvimos hablando sobre los dones que nos da el Espíritu Santo, y hoy más que nunca necesitamos recordar que la iglesia no fue diseñada para ser un lugar donde unos pocos hacen todo mientras los demás solamente observan. Pablo nos enseña en Romanos 12 que la gracia de Dios no nos dio únicamente salvación, sino que también nos equipó para el llamado que Dios nos hizo como parte del cuerpo de Cristo. El mismo Dios que nos llamó y redimió también decidió poner algo valioso dentro de nosotros para la edificación de su iglesia.


Romanos 12 nos habla de presentarnos delante de Dios como un sacrificio vivo. Y aunque la palabra sacrificio puede sonar pesada, en realidad es un privilegio. Porque mientras estemos en este mundo, todavía tenemos la oportunidad de servir, amar, construir y participar en algo eterno. ¡Qué honor que Dios permite que nuestras vidas formen parte de la edificación de su reino!


Josué declaro “…mi familia y yo serviremos al Señor” (Josué 24:15). Ese llamado sigue vigente hoy. No solamente asistir a una iglesia, sino convertir nuestra vida, tiempo, dones y nuestra familia en instrumentos útiles para Dios.


A todos se nos dieron dones diferentes con un mismo propósito, algunos tienen el don de servir, otros de enseñar, otros de animar, otros de dirigir, pero todos son para construir el reino de Dios. El problema es que muchas veces vivimos como espectadores espirituales, esperando que alguien más haga lo que Dios probablemente nos llamó a hacer a nosotros.


Hay quienes llevan años sentados en la iglesia sin darse cuenta de que el Espíritu Santo quiere usarlos. No necesariamente en plataforma o con un micrófono… estoy hablando de personas que estén dispuestas a amar, discipular, servir, escuchar, cuidar, enseñar, orar e interesarse por el corazón de otros. La iglesia comienza a madurar cuando cada miembro entiende que fue llamado a participar en la construcción del reino.


Pedro dice: “Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido” (1 Pedro 4:10). Esto nos habla de que tenemos una responsabilidad delante de Dios y somos una herramienta para bendecir a otros.


Mi intención es animarte a creerle a Dios… Él quiere usarte. La realidad es que no tienes todos los dones, pero sí tienes algo que te fue dado para construir algo eterno. El Espíritu Santo sigue repartiendo dones, sigue llamando y sigue buscando personas dispuestas. Mi anhelo es que seamos unos apasionados por su Espíritu.

 
 
 

1 comentario


Mariza Bautista Sánchez
Mariza Bautista Sánchez
25 may

Que buena reflexión Bren, muy necesaria y confrontadora. A veces olvidamos que el Espíritu Santo no solo nos salvó, sino que también nos capacita para servir a otros ya que es nuestra función principal.😍 Gracias por animarnos a dejar de ser espectadores y responder al llamado de Dios con todo lo que somos. 🤍😇

Me gusta
bottom of page