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  • Foto del escritorGabriel Miyar

¡Dios es Cada Vez Más Grande!

Pedimos que Dios les haga conocer plenamente su voluntad con toda sabiduría y comprensión espiritual, para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Colosenses 1:9b-11a (NVI)


Hemos estado hablando de uno de los tres elementos que consideramos fundamentales de una vida entregada a Dios: el temor de Dios. Ahora podemos entender que es básico y necesario para tener una relación correcta con Dios, incluso es algo que nos ayuda a dejar el pecado.


Pero, ¿cómo podemos desarrollar este temor santo por Dios? Para este punto es muy probable que ya sepamos que lo necesitamos, pero si somos honestos, tal vez no lo sentimos. ¿Es posible desarrollarlo? Pienso que sí, pues Dios no nos daría un mandamiento si no somos capaces de cumplirlo.


Una de las mejores maneras de crecer en el temor de Dios es dedicar tiempo a conocerlo. Es muy interesante que en Colosenses 1 Pablo dice que un elemento básico de vivir una “vida digna” es crecer en conocimiento de Dios. Esto es algo que no podemos ignorar.


Tener los conceptos correctos acerca de Dios hará que desarrollemos temor de Él porque vamos a entender cada vez mejor Su gloria, Su santidad, Su perfección, etc. Por eso es fundamental que conozcamos la Biblia completa y no solo algunos pedazos, pues solo así vamos a poder contemplar más del carácter y de Su esencia.


Me recuerda un pasaje de los libros de las Crónicas de Narnia cuando un personaje dice que cada vez que crece más y conoce más a Aslan, éste parece ser cada vez más grande. Así mismo nos pasará a nosotros, entre más conozcamos a Dios y más crezcamos en nuestro cristianismo, Dios nos parecerá cada más grande, más glorioso, más admirable, más infinito… más digno de temor reverente.


Por eso es tan fundamental que establezcamos hábitos que nos ayuden a estar en la presencia de Dios y quiero aclarar algo, ni leer la Biblia ni orar, ni ninguna otra disciplina espiritual tiene el poder de transformarnos. Sin embargo, estas disciplinas nos ayudan a entrar a la presencia de Dios y estar en Su presencia es lo que tiene el poder de transformarnos y convertirnos en cristianos entregados completamente.


«Señor, ayúdanos a conocerte, cada vez que nos dispongamos a buscarte. tTen misericordia de nosotros y muéstrate para que podamos verte cada vez más grande. Amén.»


Danielita Orozco

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