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Como Sana un Corazón Endurecido

  • Yessi Michel
  • 15 may
  • 2 min de lectura

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida.

Proverbios 4:23


Esta es una recomendación que nos hace la Biblia. Es decir que pongamos especial atención, dentro de todas las cosas que buscamos atender y cuidar, que le demos la prioridad a nuestro corazón.


Todos sabemos que nuestro cuerpo nos avisa cuando algo no está funcionando bien. Nos da fiebre, nos duele alguna parte del cuerpo, la cabeza por ejemplo, o tenemos náuseas.

Estos son síntomas que revelan que algo no está bien y hay que empezar a buscar que está pasando.


¿Sabes lo que hacemos? Pues lo más rápido posible buscamos quitar eso que nos tiene con molestia. Tomar algo que quite dolor, que baje la fiebre etc. Y se quita el síntoma, ¡pero la enfermedad no!, Tan solo queda encubierta. Y lo mismo con nuestro corazón cuando llega a estar endurecido, que es igual a enfermo. Tan solo quitamos malestares que nos incomodan.


Pero el malestar es para ponerle atención, ¡y no para ignorarlo!.


Cosas como:


Constantemente hay enojo, poca tolerancia, esa es una pequeña molestia.

La falta de paz, sintiendo ansiedad, todo ofende y todo hiere. El Recelo, reacciones impulsivas extrañas, etc.


Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos. Hebreos 12:15b NTV


Dejar que una infección crezca es muy peligroso, puede poco a poco quitar la vida, en el sentido espiritual nos quita el gozo, el amor, propósito etc. Por eso tenemos que dar La Prioridad a esos síntomas porque nos están revelando: Hay enfermedad.


¿Qué hacer entonces?


Es como una autoexploración dirigida.

Dile a Dios: "Dios llévame a encontrar esas raíces que están ahí, que sea Tú Espíritu Santo que revele."


"Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno." Salmo 139:23


Cuando lo buscamos sinceramente, Dios nos muestra la verdad. Recordando que El Espíritu Santo nos dirige a La Verdad. Y si soportamos la verdad, los pasos para sanar son:


1-Reconocer, "sí estoy enfermo del corazón." No es fácil, pero admitirlo y no negarlo, eso trae libertad.


“Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” Salmo 51:17


2-Arrepentimiento: Al hacerlo, asumimos nuestra responsabilidad y buscamos entonces tener una re-dirección de Dios.


3.-Tomar el tratamiento. Ve y pide perdón o perdona. Humíllate y "esfuérzate en el Espíritu" por amar a quien te lastimó.


Porque Dios no quiere solamente calmar los síntomas, Dios quiere verdaderamente sanar nuestro corazón.

 
 
 

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