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  • Foto del escritorGabriel Miyar

¿A Dónde va tu Corazón?

Por Marco Suárez


»No almacenes tesoros aquí en la tierra,

donde las polillas se los comen y el óxido los destruye,

y donde los ladrones entran y roban.

20 Almacena tus tesoros en el cielo,

donde las polillas y el óxido no pueden destruir,

y los ladrones no entran a robar.

21 Donde esté tu tesoro, allí estarán

también los deseos de tu corazón.

Mateo 6:19-21


Jesús está enseñando sobre la importancia de priorizar valores espirituales sobre los bienes materiales. Él nos alienta a centrarnos en lo espiritual y eterno en lugar de acumular riquezas terrenales.


Este texto hace referencia a aquello en lo que invertimos nuestro dinero principalmente, pero también nuestro tiempo, nuestra energía, y nuestras habilidades. La palabra de Dios está llena de referencias a la vida económica. El dinero tiene la capacidad de absorber tu tiempo, energía y creatividad. Y eso hace que te quede muy poco para prestar atención a las cosas más importantes.


Nadie en su lecho de muerte exclama: “ojalá hubiera pasado más tiempo en la oficina ganando más dinero.” Asi que, la manera en que podemos invertir en el Reino es a traves de aportaciones o participaciones en cosas que resulten para el bien eterno. Cada vez que invertimos en cosas de significado eterno, acumulamos tesoros en el cielo, porque disfrutaremos para siempre del rendimiento de esas inversiones. Pablo dijo que el reino de los Cielos es Justicia, Paz y Gozo, cosas intangibles que experimentamos internamente. No es algo físico o externo. Esas son las decisiones que realmente valen la pena.


Las preguntas que deberíamos hacernos son: ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Para quién estoy viviendo realmente? ¿Para Dios y mi prójimo, o para mí mismo? ¿Qué contribución estoy haciendo? ¿En qué estoy invirtiendo mis recursos? Pero esos tesoros que acumulamos en la tierra nos impiden hacernos preguntas.


El dinero manifiesta las verdaderas intenciones del corazón. Si observas en qué gastas el dinero sin pensarlo (y a veces adictívamente), te darás cuenta de donde están tus tesoros. En otras palabras, lo que valoras y persigues activamente revela la orientación de tu corazón y tus prioridades esenciales.


Nunca perdamos de vista a las riquezas eternas. El activo mas valioso que tenemos es la salvación, que nos fue dada gratuitamente por su Gracia. Entonces, aportar para que esa salvación sea disfrutada por muchos nos hace socios de la inversion mas rentable de este mundo.


Dios en su infinita gracia añade a los tesoros duraderos algunos bienes terrenales. Disfrutémoslos también, estando conscientes de su temporalidad.


«Señor, gracias por el regalo de la vida eterna, mi tesoro mas preciado. Tú diste todo lo que eras, a través de la cruz, para heredármelo. Ayúdame con la guia del Espíritu Santo para que sea siempre la prioridad de mi corazón.»


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